Las sombras del pasado alcanzaron a Héctor Serrano Cortés en San Luis Potosí.
El gabinete de seguridad federal tiene bajo investigación al diputado local por la presunta operación de un centro de espionaje ilegal.
Testigos familiarizados con sus métodos clandestinos revelaron que cerca del C5i2 potosino, el legislador habría montado una nueva base de operaciones.
La red de vigilancia irregular que lo persigue desde su época en la Ciudad de México ahora se extiende a territorio potosino.
El fantasma del edificio de Manuel Márquez Sterling número 15 vuelve a atormentar a Serrano Cortés.
Durante su gestión como secretario de Gobierno bajo Miguel Ángel Mancera, ese inmueble en el Centro Histórico capitalino albergó un sofisticado centro de espionaje.
Con recursos públicos desviados, la operación interceptó comunicaciones de figuras como Claudia Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador y decenas de políticos de Morena.
La tecnología de punta incluía drones, vehículos especializados y equipos de cómputo que funcionaban las 24 horas del día.
El cerebro operativo de aquella red era Gustavo Caballero, policía de investigación que reportaba semanalmente a Serrano Cortés.
Las juntas se realizaban en oficinas gubernamentales donde el entonces secretario revisaba expedientes, capturas de pantalla y grabaciones comprometedoras.
Testigos de esas reuniones describen a un Serrano Cortés que se jactaba de poseer información íntima sobre líderes políticos y sociales.
La arrogancia del poder se manifestaba en cada alarde sobre los secretos que guardaban sus archivos digitales.
El desmantelamiento llegó con la derrota electoral de 2018 y la inminente llegada de Sheinbaum al gobierno capitalino.
Miles de archivos fueron borrados sistemáticamente del centro clandestino mientras equipos tecnológicos desaparecían del inmueble de Manuel Márquez Sterling.
La operación de limpieza evidenció la magnitud del espionaje: Patricia Mercado, Ricardo Monreal y otros actores políticos habían sido vigilados durante años.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México abrió carpeta de investigación señalando directamente la participación de Serrano Cortés.
Héctor Serrano Cortés, abogado de 52 años y operador político de larga trayectoria, enfrenta ahora el cerco de la justicia federal.
Su ascenso en las estructuras de poder lo llevó desde las oficinas del gobierno capitalino hasta la curul potosina, pero las prácticas irregulares de espionaje lo persiguen como una sombra.
El caso representa un precedente sobre los límites del poder político y el uso indebido de recursos públicos para la vigilancia ciudadana.
La investigación federal determinará si San Luis Potosí fue escenario de una nueva red de espionaje político.






